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HACCP (Hazard Analysis Critical Control Point) - Revista Profesional Cocina Colectiva

El control de la conservación en frío
HACCP | Christian Delagoutte, Doctor Veterinario

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Las etapas con tratamiento térmico:
Las preparaciones en conservación en frío pueden implicar una etapa de tratamiento térmico.
No está de más recordar la eficiencia de este tratamiento térmico:
Cuando las bacterias se multiplican están en estado vegetativo, en cuyo momento son más frágiles. Pero algunas familias de estas bacterias, pueden tener formas muy resistentes, como aquellas esporuladas que se destruyen calentándolas a 121°C durante 4 minutos. Es el baremo de tratamiento térmico utilizado para las conservas. Esto es, por supuesto, irrealizable en una cocina.
Para las formas vegetativas, la pasteurización de la leche, con un baremo de 72°C durante 15 segundos, sólo destruye con certeza los gérmenes patógenos. El conjunto de los gérmenes no patógenos, siempre bajo forma vegetativa, se destruye calentando a 70°C durante 40 minutos. El resultado es el mismo con un baremo de 80°C durante 4 minutos.

Así, después del acondicionamiento y la preparación más o menos importante, tiene lugar una cocción. A la que siempre le seguirá un enfriamiento y, por último, un almacenamiento. Pero lo más importante es considerar en qué momento tendrá lugar el acondicionamiento.

Las soluciones cada vez menos favorables:
Para la eficiencia de las cocciones, los 80°C durante 4 minutos deben ser un hito permanente. A partir de este momento, no hay gérmenes presentes en forma vegetativa, sólo las formas esporuladas pueden subsistir. A continuación, ¿cuáles son los riesgos? Pues sencillamente, que acaezca una contaminación.
Para impedir esta contaminación con cierta seguridad, es necesario acondicionar antes de la cocción. En caso contrario, las contaminaciones siempre presentes pueden tener consecuencias más o menos importantes respecto a una posible supervivencia de las formas vegetativas.
Así, si se acondiciona en un recipiente cerrado antes de la cocción, la duración de vida del producto podrá ser de algunas semanas. Pero si el acondicionamiento, que siempre es fuente de contaminación, se efectúa después de la cocción -en caliente, pero sobre todo en frío-, debe preverse una duración de conservación menor. Es responsabilidad de cada uno determinar las duraciones aceptables desde un punto de vista de la seguridad alimentaria.

El enfriamiento rápido:
Se debe tener siempre presente que los baremos de cocción en la cocina, sólo permiten destruir las formas vegetativas de los gérmenes y no las formas esporuladas. Estas últimas, cuando las condiciones son favorables, pueden "despertarse" y volver a pasar a forma vegetativa y, por consiguiente, volver a proliferar y alcanzar un número que puede ser peligroso para sus comensales.
La única solución consiste entonces en limitar las temperaturas que constituyen las condiciones favorables a su desarrollo. En este caso, el intervalo de 63°C a 10°C. La antigua normativa obligaba, por otra parte, a superar este intervalo de 63°C a 10°C en menos de dos horas. Las nuevas células de enfriamiento permiten ampliamente su realización, puesto que se pueden pasar, sin dificultad, de 63° a 2°C en menos de una hora, pero a condición de que el grosor de los platos no supere los 7 - 8 centímetros. Resulta esencial respetar este grosor.
Las temperaturas cercanas a 2°C resultan idóneas para el almacenamiento.

Obligaciones:
Cuando se prevean producciones que superen los tres días de duración de vida, es obligatorio efectuar un estudio de envejecimiento. Para esto se deben constituir familias de productos cuyos riesgos sean casi idénticos y mandar efectuar por un laboratorio los estudios de envejecimiento. Es una obligación para su seguridad y la de sus comensales.

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