LOS ALMACENAMIENTOS (materias primas, productos semiacabados, y productos acabados) :
HACCP | Christian Delagoutte, Doctor Veterinario
Si observamos la vida normal de un alimento, podemos resumirla de la
siguiente manera: comienza en el momento de la cosecha o durante la producción
primaria, continúa con una transformación más o menos
importante, y se termina por la distribución y el consumo.
Resulta fácil observar que entre el momento de la producción
primaria y el momento del consumo, las principales etapas de la cadena
alimentaria no son continuas. Entre estas etapas, son necesarios unos
tiempos de espera o de transporte. Y durante estos tiempos debemos garantizar
que la calidad de los productos se mantiene. Para ello, los guardamos
en lugares adaptados que reducirán o detendrán por completo
las posibles alteraciones, ya sean éstas fisicoquímicas
o biológicas.
Estos depósitos o almacenamientos deben diseñarse y utilizarse
para prevenir la aparición de cualquier peligro que podría
repercutir en la salud y la seguridad de los consumidores. Tampoco hay
que olvidar las amenazas a la calidad organoléptica, esencial para
que nuestra comida sea agradable.
Así pues, abordaré la evolución de los medios de
conservación, citaré los datos científicos que los
explican y, por último, veremos cómo gestionar adecuadamente
los almacenamientos.
La evolución de los medios de conservación
Según los climas, se han ideado estrategias de supervivencia para
hacer frente a los períodos que representan dificultades de aprovisionamiento,
como el invierno o los períodos secos
Los principios de almacenamiento que aplicamos en la actualidad se han
impuesto progresivamente apoyándose en las experiencias de nuestros
antepasados y en la ampliación de nuestros conocimientos científicos.
El secado de los alimentos
Ciertamente tras experiencias más o menos exitosas y pagando el
precio de varias muertes, los hombres se dieron cuenta de que los alimentos
desecados no sólo eran menos pesados de transportar sino que también
se conservaban bastante bien, siempre y cuando se mantuviera dicho estado
de desecación. El sol y el aire de los países cálidos,
el aire seco y frío de las montañas constituyen medios eficaces
para el secado de pescados, carnes
En los países de clima
intermedio, se utilizaba el fuego y el humo.
Los pueblos que tenían un acceso fácil a la sal lograban
también una mayor conservación, con el agregado de sal,
manteniendo un medio con menos agua a disposición de los gérmenes.
La sal era el medio privilegiado para conservar las carnes y los pescados.
El azúcar tiene un efecto comparable reteniendo el agua de los
vegetales, principalmente la fruta.
En cuanto a la leche, en las zonas de montaña, los alimentos para
los animales son abundantes en verano, pero escasos en invierno. En estas
regiones, la leche debía poder utilizarse durante largos períodos
de tiempo. La leche se conserva en forma de quesos de pasta prensada cocida
o sin cocer. La particularidad de estos quesos es que contienen poca agua,
de ahí que se puedan conservar durante varios meses. El frío
del invierno también contribuye a su conservación.
Como vemos, el clima y la geografía han moldeado nuestros hábitos
alimentarios a través de estrategias de conservación de
los alimentos.
La refrigeración de los alimentos
Una vez más, el clima ha guiado a los hombres en el uso del frío
para conservar los alimentos. Los inviernos en el Gran Norte o en Siberia,
con temperaturas inferiores a menos 15°C, constituyen un medio ideal
de conservación. El desarrollo de los transportes y de la construcción
hizo posible el transporte de hielo desde las zonas de montaña
hacia las ciudades de las llanuras hasta la invención de las máquinas
productoras de frío.
Las explicaciones científicas
Los actuales conocimientos científicos permiten explicar racionalmente
estos métodos de conservación. Ya hemos visto qué
elementos pueden influir en el desarrollo microbiano.
En un artículo anterior escribí: " existen varios factores
que influyen en el desarrollo de los microorganismos. Se trata del soporte
nutritivo, del tiempo, de la temperatura, de la presencia de agua disponible
para los microorganismos (o Aw), de la presencia o ausencia de oxígeno,
de la sal, del azúcar y del pH (acidez o no acidez),
Dentro de los límites de las condiciones de desarrollo posible
de los microorganismos, y para cada nivel específico, ya sea de
temperatura, Aw, pH
, siempre tendremos gérmenes, pero se
tratará de poblaciones distintas en calidad y cantidad.
Es necesario recordar que cada condición especial del medio (temperatura,
oxígeno, Aw, pH,
) va a favorecer ciertas familias de gérmenes
en detrimento de otras. Esto es bien conocido por los profesionales de
la fermentación como los chacineros, panaderos, queseros, productores
de bebidas
"
El principal objetivo del almacenamiento consiste en mantener la buena
calidad de los alimentos. Se trata, por lo tanto, de reducir o detener
el desarrollo microbiano. Deben erigirse " barreras " a este
desarrollo. Las más eficaces son la deshidratación y el
frío negativo inferior a menos dieciocho grados. El frío
positivo, la acidificación del medio, el vacío o las atmósferas
modificadas sólo sirven para prolongar la vida útil de los
productos de unos días a unas semanas.
Además, la legislación había adaptado sus requisitos
a estos datos científicos, y había clasificado los alimentos
en tres clases de productos más o menos frágiles según
su potencial peligrosidad:
- La " clase 0 ", cuyas características son las
siguientes: 0,95 < Aw < 1 y/o 5,2 < pH < 7. Se trata de un
alimento muy rico en agua disponible, y con poca o ninguna acidez. Es
muy perecedero. Su temperatura de conservación es inferior a +
4°C. Se trata de la carne, la leche, algunos pasteles ricos en crema,
la fruta fresca
No hay que olvidar el posible enlace caliente por
encima de + 63°C. Los despojos, aún más frágiles,
deben conservarse por debajo de + 3°C, la carne picada por debajo
de + 2°C y el pescado entero en hielo fundente, es decir a una temperatura
cercana a 0°C.
- La " clase 1 ", cuyas características son las
siguientes: 0,91 < Aw < 0,95 o 4,5 < pH < 5,2. Se trata de
un alimento medianamente perecedero, rico en agua disponible y/o con un
poco de acidez. Su temperatura de conservación es inferior a +
6°C. Prefiero indicar esta temperatura de + 6°C, aunque se admitía
+ 8°C (Decreto ministerial francés del 09/05/1995). Se trata
de embutidos ligeramente secados, quesos de pasta cocida en ruedas, yogures,
postres lácteos acidificados. En cuanto a los productos lácteos,
los industriales habían realizado todos los estudios de envejecimiento
dentro del límite de + 6°C. Por lo que establecer un nuevo
límite a + 8°C resultaría muy costoso ya que se necesitarían
nuevos estudios de envejecimiento. Por esta razón, las temperaturas
límites de conservación, indicadas en los tarros de los
yogures, siguen estando a + 6°C.
- La " clase 2 ", cuyas características son las
siguientes: Aw < 0,91 y/o pH < 4,5. Se trata de un alimento seco,
estable, con una casi ausencia de agua disponible para el desarrollo microbiano,
o de un alimento rico en agua pero conservado en ácido como el
vinagre. Puede conservarse a temperatura ambiente, siendo la temperatura
ideal cercana a + 15°C. Se trata de los embutidos muy secos, las galletas,
los condimentos ácidos como los pepinillos
Las conservas se consideran como estables ya que han sido sometidas a
una esterilización tras haber sido acondicionadas en un recipiente
hermético. Pero, a menudo, su contenido pertenece a las clases
0 y 1. Si se produce una contaminación después de la esterilización
o si ésta es insuficiente, el producto será muy " vulnerable
" a un rebrote de la proliferación microbiana.
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