Gestionar las alertas alimentarias
HACCP | Christian Delagoutte, Doctor Veterinario
Las diferentes crisis alimentarias que aparecieron estas últimas
décadas han obligado a los políticos a revisar progresivamente
la organización de la protección de los consumidores. El
espíritu de la reglamentación europea se basa y organiza
esencialmente a partir del Reglamento 178/2002.
Así, la comunicación entre los diferentes interventores
es ahora una obligación y, tras una evaluación científica,
las autoridades y/o los profesionales pueden decidir o no de lanzar una
alerta sanitaria.
Antes de contemplar la gestión de las alertas sanitarias, es importante
comprender el contexto en el que evolucionarán éstas. Veremos
a responsabilidad de los interventores en materia de seguridad alimentaria
y la organización de la protección de los consumidores,
la importancia de la trazabilidad, la notificación de las alertas
y la gestión de las mismas en los establecimientos y las obligaciones
de cada cual.
Es importante notar que estas alertas pueden provenir de los proveedores,
de uno mismo o incluso de los poderes públicos.
Se utilizan a menudo los términos de retirada o retorno, aunque
su significación es diferente.
La retirada corresponde a toda medida que contemple impedir la distribución
y la exposición de un producto peligroso, así como su oferta
al consumidor. La gestión de una retirada se efectúa únicamente
entre profesionales.
El retorno corresponde a toda medida que contemple obtener la devolución
de un producto peligroso, que el productor o el distribuidor ya ha suministrado
al consumidor o puesto a su disposición. La gestión de un
retorno se efectúa entre el profesional que ha remitido un producto
a los consumidores y estos últimos. Las comidas servidas a domicilio
entrarían en el marco de un retorno.
Las responsabilidades de cada uno
Estas responsabilidades se puntúan en el artículo 17 del
Reglamente 178/2002:
1. Los empresarios del sector alimentario
cuidan a todas las etapas
de la producción, de la transformación y la distribución
en las empresas colocadas bajo su control, de que los productos alimenticios
respondan a las prescripciones de la legislación alimentaria
aplicables a sus actividades y comprueban el respeto de estas prescripciones.
2. Los estados miembros garantizan la aplicación de la legislación
alimenticia, controlando y comprobando el respeto por parte de los empresarios
del sector alimentario
de las prescripciones aplicables de la legislación
alimentaria a todas las etapas de la producción, de la transformación
y distribución.
Con este objeto, mantendrán un sistema de controles oficiales y
otras actividades apropiadas según las circunstancias, incluidas
las actividades de comunicación pública sobre la seguridad
y los riesgos de los productos alimentarios, de vigilancia de la seguridad
de los productos alimentarios
y de otras actividades de control
que cubran todas las etapas de la producción, transformación
y distribución.
La responsabilidad de los profesionales
Los profesionales tienen la responsabilidad y la obligación de
poner en el mercado sólo alimentos que no sean peligrosos. De ello
resulta una obligación de prudencia con respecto a los riesgos
reales o que se sospechan. Esto está cubierto por los principios
de precaución y prevención. En el artículo 19, se
indica que cuando se "considera" o haya "razones para pensar"
que un producto que se ha producido y/o puesto en el mercado puede ser
perjudicable para la salud humana, debe informarse a todas las autoridades
y a los clientes. Este es el principio de la inocuidad de los alimentos.
En lo que se refiere a los elementos que permiten considerar o tener razones
para pensar, el texto puntúa que " un empresario del sector
alimentario tiene la posibilidad de elaborar un sistema seguro de suministro
de productos alimentarios y hacer que los productos alimentarios que suministren
sean seguros. Por consiguiente, tiene la responsabilidad jurídica
primaria de cuidar de la seguridad de los productos alimentarios".
Leyendo este pasaje se observa que hay que elaborar un sistema seguro
de gestión y de evaluación de la seguridad alimentaria,
como el HACCP.
La vigilancia del control de los puntos críticos, permite observar
alguna posible pérdida del control y evaluar si la preparación
será potencialmente peligrosa o no. Se podrá así
lanzar antes del servicio una retirada interna de la cocina o de las cocinas
satélites. Si se trata de un servicio a domicilio, un retorno de
los alimentos será necesario, tal y como se indica en las definiciones.
Así, el profesional debe tener la posibilidad de garantizar una
perfecta seguridad alimentaria y, en caso de la menor duda, deberá
avisar a sus proveedores, clientes, pero también a las autoridades.
La organización de los servicios de vigilancia y control
Los controles se efectúan ahora a lo largo del recorrido de un
producto: fabricación, transporte, almacenamiento y distribución.
Durante estos controles, los servicios oficiales comprueban la composición
de los productos, sus características microbiológicas, así
como sus condiciones de conservación.
Pero hay que insistir en un punto, la vigilancia se ejerce ante todo por
el profesional gracias a la implantación del sistema HACCP. Las
administraciones no intervienen salvo para comprobar la buena gestión
del control de la seguridad alimentaria. Profesionales y autoridades pueden
así originar el lanzamiento de una alerta sanitaria.
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