Identificar y controlar los peligros
HACCP | Christian Delagoutte, Doctor Veterinario
Desde hace un siglo nuestros alimentos son, sin duda, cada vez más
seguros. Paralelamente, nuestro conocimiento científico es mejor
y nuestra percepción del riesgo alimentario ha aumentado. Al mismo
este tiempo, también nos hemos alejado demasiado de la relación
directa y de confianza que existía entre el productor y el consumidor.
Para garantizar una cierta seguridad y confianza, los poderes públicos
han intervenido controlando las diferentes empresas.
Desde las últimas crisis alimentarias y la crisis de confianza
que se derivó, las autoridades han ido más lejos que los
simples controles. Así, aparecieron los principios de precaución,
de protección de los intereses del consumidor, de transparencia
y de análisis de riesgos.
En la actualidad, en tanto que profesional, la primera responsabilidad
frente a los alimentos puestos en el mercado le incumbe, debiendo estar
asociada, por su propia seguridad, a este famoso análisis de los
riesgos y los peligros.
Estos imperativos pueden suscitarle muchas dudas, para facilitarle este
enfoque, por ello veremos juntos diferentes definiciones para entender
mejor lo que se le exige y, a continuación, identificar los diferentes
peligros posibles, para finalmente, abordar su evaluación.
Los peligros, los riesgos y la reglamentación:
Cuando se aborda un tema, es importante que todos posean las mismas definiciones,
para que la comprensión sea lo mejor posible; incluso si éstas
son a veces complicadas, las definiciones reglamentarias presentan el
interés de existir y, sobre todo, de ser utilizadas por los organismos
que le controlan.
La definición del peligro (Reglamentación
178/2002): "un agente biológico, químico o físico
presente en los productos alimentarios o los alimentos para animales,
o un estado de estos productos alimentarios o alimentos para animales,
que puede tener un efecto nefasto sobre la salud". La reglamentación
del sector alimentario ha tomado en cuenta todos los peligros posibles
que podemos encontrar en los alimentos para humanos, pero también
para los animales cuando estos últimos pueden encontrarse, directa
o indirectamente, en nuestra cadena alimentaria. Todo aquello que podamos
consumir y cuyo efecto sea nefasto inmediatamente o en el futuro, para
las siguientes generaciones, debe ser considerado como un peligro. Para
la administración, la presencia de este peligro es, en primer lugar,
responsabilidad del profesional. Él debe demostrar que su análisis
de los riesgos era pertinente y que la primera falta se encuentra en otro
interventor. Este último tenía el deber de controlar el
peligro, pero también de informar en caso de perdida de este control.
Nos referimos a estos peligros en este artículo.
La definición del riesgo (Reglamentación
178/2002): "una función de la probabilidad y la gravedad de
un efecto nefasto sobre la salud derivado de la presencia de un peligro".
La noción de riesgo está asociada a la probabilidad, es
decir, a las frases siguientes: eso no es seguro, eso podría suceder,
y así, si eso sucediese ¿sería grave para la salud
de los consumidores?, ¿los consumidores que absorberán el
alimento, son sensibles, receptivos o no?
Debemos situarnos en un
enfoque donde el peligro esté, por principio, siempre presente
de manera potencial y, en el que hay que implantar medidas para controlarlo.
La evaluación de los riesgos (Reglamentación 178/2002):
"un proceso que reposa sobre pilares científicos e incluye
cuatro etapas: la identificación de los peligros, su caracterización,
la evaluación de la exposición y la caracterización
de los riesgos". Esta evaluación sólo puede realizarse
tras una sólida aportación científica que permita
conocer los orígenes, las posibles condiciones de supervivencia
y de desarrollo, las consecuencias para la salud, los alimentos potencialmente
asociados y la posible frecuencia del o de los peligros considerados.
El conocimiento de los peligros:
Cuando se desea luchar contra algo, es fundamental conocer a su probable
adversario. La definición ha identificado ya tres peligros posibles.
Los peligros biológicos, físicos y químicos. Es imposible
en este artículo sustituir la literatura científica, pero
aún así, le resumiré estos peligros para que conozca
sus principales características.
Los peligros biológicos:
Las grandes familias de los peligros biológicos:
En primer lugar, tenemos los diferentes microorganismos, que en nuestra
alimentación y según su origen, su modo de fabricación,
conservación, distribución y consumo serán muy diversos.
Podemos encontrar:
*Virus, son microorganismos muy simples. Sólo pueden desarrollarse
en otras células vivas. No se multiplican en los alimentos, pero
pueden sobrevivir, como los virus de ciertas hepatitis, la poliomielitis,
virus que transmites gastroenteritis
Algunos virus pueden parasitar
bacterias y si los alimentos contienen numerosas bacterias, su cantidad
puede aumentar.
*Bacterias, son microorganismos más complejos. Pueden multiplicarse
en los alimentos, como las levaduras y los mohos. La comprensión
de la contaminación, la proliferación y la supervivencia
de las bacterias, le permite aprender correctamente la higiene alimentaria.
Las condiciones que influyen sobre la vida de las bacterias se abordaron
en el número de septiembre 2006, en el artículos de la página
74: la gestión de los productos más sensibles.
*Las levaduras son hongos que se presentan bajo la forma de verdaderas
células.
*Los mohos son hongos microscópicos que existen bajo la forma de
filamentos y esporas.
Las principales enfermedades derivadas de agentes biológicos:
Enfermedades virales como la hepatitis infecciosa (A y E), la poliomielitis, las gastroenteritis por enterovirus.
Enfermedades debidas a bacterias como el Cólera,
la Brucelosis, la Tuberculosis, la Listeriosis (que constituye un caso
a parte), la Tularemia, la Yersiniosis, la fiebre Tifoidea o paratiode
Al lado de las enfermedades acaecidas a causa de contaminaciones bastante
particulares, tenemos un grupo que nos atañe más. Se trata
de las toxi-infecciones alimentarias colectivas o T.I.A.C. Estas TIAC
se deben a los siguientes gérmenes. Para facilitarle la implantación
de medidas de control eficientes, le indico algunas características
que les atañen:
Página anterior - Página siguiente