El plan de limpieza
HACCP | Christian Delagoutte, Doctor Veterinario
La limpieza es una palabra que forma parte del vocabulario cotidiano de todos los interventores de la industria agroalimenticia. Se utiliza varias veces por día pero, sobre todo, hay que ponerlo en aplicación. Para mejor comprender su importancia, veremos juntos algunas definiciones, las diferentes obligaciones, la indispensabilidad de la limpieza de los locales, cómo hacer una buena limpieza, los productos que deben tenerse a disposición, su aplicación, los registros relativos al seguimiento y los controles necesarios.
Algunas generalidades:
Las buenas prácticas de higiene (ó BPH) son interesantes
para el conjunto de las operaciones destinadas a garantizar la higiene,
es decir la seguridad y la salubridad de nuestros alimentos. Estas BPH
constituyen una condición previa imprescindible cuyo respeto supedita
la eficiencia del plan HACCP. Entre estas BPH, también denominadas
prerrequisitos, hay el seguimiento médico del personal, el plan
de lucha contra los animales nocivos, las instrucciones relativas a la
higiene y el plan de limpieza y desinfección.
No es inútil recordar que la degradación de los alimentos
y las enfermedades transmitidas por éstos se deben esencialmente
a ciertos microorganismos. Estos últimos sólo pueden estar
presentes debido a su aportación activa o pasiva después
de una contaminación. Pero, muy a menudo, estas contaminaciones
iniciales tienen pocas consecuencias si no se producen proliferaciones
importantes. Estas últimas dependen esencialmente de la presencia
de comida, de las temperaturas y del agua existente a disposición
(ó Aw). No hay que olvidar el tiempo necesario al crecimiento de
una población microbiana, supeditado por el medio.
Definiciones:
Durante las operaciones de limpieza y desinfección, sólo
se prosigue un objetivo, suprimir toda la comida posible y destruir los
gérmenes que persisten en la superficie considerada. En esta fase,
puede ya intuirse la diferencia que hay entre limpieza y desinfección.
La limpieza de una superficie corresponde a la eliminación
de todas las suciedades o agentes exteriores, visibles o invisibles. El
soporte puede estar constituido por las paredes de un local, un material,
un acondicionamiento, como las botellas, los botes, sin olvidarse de los
alimentos propiamente dichos, como las frutas y verduras, pero también
la ropa o las manos...
Una limpieza eficiente sólo puede realizarse por medio de un detergente.
Un detergente es un compuesto químico generalmente
mezclado con agua. Sus peculiaridades químicas hacen que una parte
de su molécula se asocie a la suciedad y la otra al agua.
La desinfección de una superficie permite eliminar
y matar los microorganismos que estaban presentes en dicha superficie.
La desinfección de una superficie puede realizarse mediante calor,
pero lo más a menudo mediante sustancias químicas que contienen
cloro, yodo, alcohol...
El enjuague de una superficie que entre en contacto con
los alimentos es una obligación. No está previsto que consumamos
alimentos mezclados con productos de limpieza o de desinfección.
El recurso al agua potable es el único medio de respetar este punto.
Obligaciones:
El reglamento 852/2002 indica que "el diseño y el acondicionamiento
de los locales en donde se preparan los productos alimentarios, tratados
o transformados, deben permitir implementar buenas prácticas de
higiene y, en particular, evitar la contaminación... / ... A este
efecto, se requiere utilizar materiales herméticos, no absorbentes,
lavables y no tóxicos...". El punto importante es que el diseño
y la naturaleza de las superficies deben permitir las operaciones de limpieza
obligatorias. Deben, en efecto, "poder mantenerse convenientemente,
limpiarse y/o desinfectarse, evitando o reduciendo lo más posible
la contaminación aerotransportada ... / ... permitir evitar el
atascamiento, el contacto con materiales tóxicos, el contacto de
partículas con los productos alimenticios y la formación
de condensación y de moho indeseable en dichas superficies...".
"Los productos de limpieza y desinfección no deben guardarse
en zonas donde se manipulan productos alimenticios."
La limpieza y la desinfección son imprescindibles:
Las obligaciones reglamentarias son también las del sentido común
y de las buenas prácticas de fabricación. No puede concebirse
preparar alimentos en un medio y con material que pueda ser fuente permanente
de contaminación. Como un problema de higiene tiene siempre a su
base una contaminación, es imprescindible dominar la higiene de
las superficies.
El mecanismo de limpieza:
Una superficie sucia contiene suciedades. El principio de la limpieza
consiste en asociar la suciedad a un detergente, a su vez mezclado con
agua. El detergente permite que se suelte la suciedad y se solubilice
con la mezcla agua/detergente. La mezcla suciedad / detergente / agua
se elimina entonces de la superficie, quedando una superficie con una
mezcla agua / detergente que hay que eliminar luego mediante un enjuague
con agua potable.
La asociación detergente / suciedad sólo puede ser buena
si el detergente está adaptado a la suciedad, pero también
a la superficie. Así, un producto con un pH demasiado elevado puede
deteriorar los metales ligeros como el aluminio.
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