Vigilancia de las temperaturas
HACCP | Christian Delagoutte, Doctor Veterinario
No es necesario ser un gran microbiólogo de alimentación
para saber que se modifican las características organolépticas
de un alimento conservado o cocido a diferentes temperaturas tanto como
su seguridad de consumo. Ambos elementos esenciales que asocian placer
de la mesa con la salud han hecho que la temperatura se ha convertido
en un punto de control ineludible.
Para entender bien esta necesidad absoluta de controlar las temperaturas,
abordaremos juntos: la influencia de la temperatura en la destrucción
o el desarrollo microbiano; las diferencias en el comportamiento de los
gérmenes según las temperaturas; la influencia de los factores
tiempo/temperatura; las obligaciones reglamentarias; las vigilancias y
las consecuencias.
Temperatura y actividad microbiana
Los seres vivos y en particular el mundo microbiano sólo pueden
persistir y desarrollarse gracias a una sucesión compleja de reacciones
químicas que están favorecidas por enzimas que se pueden
considerar facilitan las reacciones. Estas reacciones químicas
y su velocidad dependen principalmente de la temperatura. Cuando ésta
es muy baja (menos de - 18°C para los microorganismos), no hay ninguna
reacción química. Luego, al ir aumentando estas reacciones
son posibles y cada vez más rápidas. Lo que ocasiona que
la población microbiana aumenta más rápidamente.
Esta velocidad y posibilidad de crecimiento verán modificarse sus
límites según la capacidad de resistencia al calor de las
moléculas que componen estos organismos. Más allá
de una temperatura crítica que varia según las especies,
las posibilidades de desarrollo se paran brutalmente. Al aumentar aún
la temperatura, veremos un principio de destrucción que seguirá
acelerando con el aumento del calor. Como lo observa siempre que fríe
un huevo frito, a una cierta temperatura, las proteínas blancote
la clara se coagulan de manera irreversible. Así según la
naturaleza de las proteínas que los componen, la manera de la que
estas proteínas están protegidas, la cantidad de grasa o
de agua, los microbios resistirán más o menos bien a las
temperaturas que se sitúan más allá de 60°C.
No olvide que cuando las proteínas están coaguladas, un
microbio muere pero a veces puede liberar toxinas.
Las diferentes familias de gérmenes
Según las condiciones en las que viven, los microorganismos se
han adaptado. Su composición y sus equipos enzimáticos se
han modificado más o menos bien según las exigencias del
medio. Por lo que se refiere a la temperatura tendremos tres gran familias.
Les gérmenes psicrófilos :
Para su propia información las temperaturas extremas que ponen
límites al desarrollo son - 18°C para las levaduras, de - 12°C
para los mohos y de - 10°C para las bacterias.
Las psicrófilos son gérmenes que prefieren temperaturas
relativamente bajas, con temperaturas óptimas que se sitúan
entre 25° y 30°C, y temperaturas bajas que son a veces negativas
y límites superiores cerca de 40°C. Entre 25° y 30°C,
su número duplica todas las horas y cuando acerca 0°C, esta
velocidad de desarrollo es excesivamente baja.
Entre 0° y 4°C sólo observamos gérmenes con alteraciones,
como las Pseudomonas que pueden multiplicarse. Son ellos los que se encuentran
al origen de los malos olores y colores en la carne.
Cuidado, hay una excepción. Son las Listerias las que para ciertas
cepas podrán multiplicarse a partir de - 1,5°C. Se entiende
por qué las Listerias son los gérmenes que soportan tan
bien la cadena del frío en frío positivo. Volveremos a abordar
el tema cuando hablemos el factor tiempo.
Gérmenes mesófilos :
Son gérmenes que soportan las temperaturas medias. Son perfectas
para ellos entre 30° y 35°C, pero con extremos que se sitúan
entre 20°C y 55°C. Para la mayoría, a las temperaturas
que les son más favorables, su número se duplica cada veinte
minutos aproximadamente.
Gérmenes termófilos :
Como su nombre indica, les gusta el calor. Las temperaturas que les son
más favorables se sitúan entre 45° y 55°C, con extremos
entre treinta y hasta sesenta grados. En la gama de las temperaturas que
les son más favorables su número dobla cada diez minutos
aproximadamente.
Influencia de la temperatura :
En todos mis artículos en los que menciono la temperatura, insisto
siempre en que el frío adormece los microbios y que no los destruye
(o poco. En efecto, los pequeños cristales observados durante la
congelación provocan la destrucción de algunos, pero muy
raramente la de una población total). Sólo el calor, según
su sensibilidad especial, los destruye progresivamente y con certidumbre.
Para ustedes, es esencial conocer bien ciertos límites de posibilidades
de desarrollo de los principales gérmenes patógenos (que
originan enfermedades). Los Listeria a partir de - 1,5°C podrán
multiplicarse, las Salmonelas a partir de 5,2°C, los Estafilococos
a partir de 6,7°C y los Clostridium perfringens a partir de 15°C.
Para Clostridium perfringens, el límite superior de desarrollo
es de 54°C. 54°C es el límite superior de desarrollo de
de los gérmenes patógenos.
Comprender sencillamente que entre - 1,5°C y + 54°C, se sitúa
la gama de un posible desarrollo de gérmenes patógenos.
Más allá, entre + 54° y 63°C, algunos gérmenes
podrán desarrollarse fuera de estos límites, pero serán
poco o nada peligrosos para la salud del consumidor. Ahora bien, sobre
todo en esta gama de temperaturas, algunos, comenzarán ya a ser
destruidos.
Influencia del tiempo :
Evidentemente, no puede evitarse el parámetro del tiempo. En un
abrir y cerrar de ojos, los gérmenes no pueden transformarse en
toda una población. Se necesita tiempo. Ahora bien, este último
debe ir asociado íntimamente a la temperatura que influencia la
velocidad de las reacciones químicas y, por ende, la importancia
de la población final
El par tiempo / temperatura es indisociable, tanto para el desarrollo
como para la destrucción.
La destrucción de los gérmenes involucra tres grandes
posibilidades de tratamiento térmico. La pasteurización
que destruye las formas vegetativas de los gérmenes patógenos:
75°C durante 15 segundos; la cocción que destruye las formas
vegetativas (que pueden multiplicarse): 80°C durante 4 minutos y la
esterilización que destruye todas las formas vegetativas y esporuladas
(formas muy resistentes): 120°C durante 4 minutos.
Indiquemos que un aumento o disminución de 10°C, divide o multiplica
el tiempo por diez para obtener el mismo resultado de destrucción.
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