Formar y acompañar a su personal
HACCP | Christian Delagoutte, Doctor Veterinario
En el siglo XVI, la celebre frase de Jean Bodin, "la única
riqueza que hay es el hombre", significaba que la riqueza de un país,
de una sociedad estaba constituida por el número de hombres que
proveían brazos aptos a todo tipo de obras. Sigue siendo, en parte,
verdad. Ahora bien, lo esencial hoy día se sitúa mucho más
en el conocimiento, la competencia, es decir en el nivel de formación
de los individuos, y sobre todo en su capacidad de adaptación a
las nuevas tareas que deben realizar.
La buena capacitación del personal se convierte así en una
de las palabras clave del buen funcionamiento de la cocina y el restaurante.
Es imprescindible concebirla correctamente y perfeccionarla en permanencia.
En este artículo veremos sucesivamente las obligaciones reglamentarias,
cómo comprender bien un proyecto de formación, así
como sus límites posibles y la manera de optimizar esta actividad.
Las obligaciones reglamentarias:
El Reglamento CE 852/2004, relativo a la actividad, le impone obligaciones
que es necesario conocer.
Como preámbulo al cuerpo del texto, tres considerandos importantes
evocan la formación, la séptima y la octava que tienen un
alcance general sobre la responsabilidad y la seguridad alimentaria.
El (7): Las nuevas reglas generales y específicas en materia de
higiene tienen como objetivo principal garantizar al consumidor un nivel
de protección elevado en materia de seguridad alimentaria.
El (8): Un enfoque integrado es necesario para garantizar la seguridad
alimentaria desde el lugar de producción hasta el mercado. Cada
explotador del sector alimentario, a lo largo de la cadena, debe cuidar
de que la seguridad alimentaria no se vea comprometida.
El decimotercero completa el buen funcionamiento del HACCP insistiendo
sobre la importancia del personal y de su buena capacitación:
El (13): El éxito de la aplicación de los procedimientos
basados en los principios HACCP exige la plena participación y
el pleno compromiso del personal del sector alimentario. Con este fin,
el personal debería beneficiarse de una formación. El sistema
HACCP es un instrumento que permite ayudar a los explotadores del sector
alimentario a alcanzar un nivel más elevado de seguridad alimentaria
Luego, en el cuerpo del texto, ciertos párrafos del artículo
primero son también importantísimos, puesto que recuerdan
la responsabilidad como un principio y obligan a garantizar la seguridad
alimentaria mediante las buenas prácticas y la implementación
del HACCP:
a) la responsabilidad primera en materia de seguridad alimentaria incumbe
al explotador del sector alimentario;
b) es necesario garantizar la seguridad alimentaria en todas las etapas
de la cadena, desde la producción primaria;
d) la aplicación generalizada de los procedimientos basados en
los principios HACCP, asociados a la implementación de buenas prácticas
de higiene, debería reforzar la responsabilidad de los explotadores
del sector alimentario.
Todos estos puntos no pueden resultar satisfactorios si el personal no
está perfectamente capacitado. Así, el capítulo XII
del Anexo II puntúa esta obligación:
Los explotadores del sector alimentario deben vigilar:
1) que los manipuladores de los productos alimentarios sean dirigidos
y dispongan de instrucciones y/o de una capacitación en cuanto
a higiene alimenticia adaptadas a su actividad profesional;
2) que las personas responsables de la implementación y del mantenimiento
del procedimiento (sobre los principios HACCP), o de la implementación
de las guías pertinentes en la empresa hayan recibido la capacitación
apropiada en lo que se refiere a la aplicación de los principios
HACCP, y
3) el respeto de toda disposición del derecho nacional en cuanto
a los programas de formación de las personas que trabajan en ciertos
sectores de la alimentación.
En el antiguo decreto ministerial del 29/09/1997, el artículo 29
indicaba: "Estas personas deberán seguir una formación
continua sobre la higiene alimentaria, adaptada a los imperativos de cada
categoría de personal y a los imperativos específicos de
las instalaciones". El Reglamento 852/2004, retoma esta exigencia,
precisando además el nivel de conocimiento necesario para los responsables
en su párrafo 2). Por consiguiente, es más completo.
¿Cómo comprender bien un proyecto de formación?
Antes de finalizar un proyecto de formación, es conveniente recurrir
al celebre "Quién, Qué, Dónde, Cuándo,
Cómo, Porqué" y a cada uno de estos componentes hacerse
las preguntas siguientes en el orden más conveniente:
¿Quién deberá seguir la formación?
¿Qué es lo que debe transmitirse?
¿En dónde realizar la formación?
¿Cuándo efectuarla?
¿Cómo transmitir el contenido?
¿Porqué implementar una formación?
La formación propuesta debe construirse aportando respuestas claras
ordenadas según las prioridades.
¿Quién deberá seguir la formación?
Es importante no excluir a nadie de una capacitación, bajo pretexto
que ocupa un puesto o, aparentemente poco importante.
El buen desarrollo de las tareas en la cocina debe compararse a una cadena
ininterrumpida de intervenciones que se terminan por la entrega de las
comidas. Como la solidez de una cadena siempre depende de la solidez del
eslabón más débil, eso debe consolidarle en sus proyectos
de formación global. Así, si se limpian mal los locales
o los materiales en contacto con los alimentos o si se sanean mal las
verduras, tendrá un efecto tan desastroso como un mal seguimiento
de los almacenamientos o que una mala dirección por el jefe de
cocina.
En las grandes estructuras, pero también en las más pequeñas,
la creación de fichas de función, que indican las tareas
y los conocimientos requeridos, y que son elaboradas y discutidas con
las personas atañidas, constituye una ayuda preciosa en la elección
de las formaciones. Así, es fácil responder a: "la
buena persona con el buen conocimiento, en el buen lugar".
¿Qué es lo que debe transmitirse?
El contenido debe corresponder, sobre todo, a una falta de conocimiento,
a una necesidad de entrega puesta a nivel, a imperativos para hacer frente
a futuras evoluciones de puestos, materiales o maneras de trabajar
El ideal es anticiparse siempre al futuro para poder enfrentar una novedad
en cuanto llegue.
Para definir el contenido, también es necesario preguntarse y comparar
las competencias ideales y las competencias reales, las causas de las
inconformidades que ha observado y analizado. Con este análisis,
el contenido debe resultarle evidente. Así sabrá qué
Conocimientos, qué Aptitudes y Actitudes transmitir al personal.
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