El almacenamiento y la conservación de los alimentos
HACCP | Christian Delagoutte, Doctor Veterinario
Los cocineros y sus proveedores no pueden trabajar con existencias cero. Por ello, el almacenamiento se convierte en una obligación tanto en lo relativo a las materias primas, como a las elaboraciones y los productos acabados en espera de ser consumidos.
Este artículo no tratará directamente las condiciones de
conversación sino del por qué y cómo se puede guardar
un alimento. Sean cuales sean las barreras existentes o no para impedir
o limitar (a un nivel aceptable) la presencia de peligros microbianos.
Las condiciones y la duración de conservación dependerán
esencialmente de la capacidad de los gérmenes de desarrollarse
y, por consiguiente, de degradar los productos alimentarios.
Los hombres, que siempre han buscado conservar sus alimentos, han desarrollado
estrategias para protegerse. De forma sucesiva veremos el por qué
científico y a continuación el cómo práctico
de una buena conservación.
El por qué científico: las condiciones de desarrollo
de los gérmenes:
Varias condiciones medioambientales influyen en el desarrollo microbiano
con consecuencias variables. Se trata del soporte nutritivo, el tiempo,
la temperatura, la presencia de agua disponible (o Aw), la presencia o
no de oxígeno, la sal, el azúcar y la acidez o su contrario
(o pH).
Atención, sepa que en los límites posibles del desarrollo
microbiano, y para cada valor específico, bien de temperatura,
de Aw, pH
, tendremos siempre microorganismos cuyas poblaciones serán
diferentes en calidad y en cantidad. Las condiciones particulares del
medio (temperatura, oxígeno, Aw, pH,
) favorecerán
ciertas familias de gérmenes en detrimento de otras.
Aludiremos a los principales factores que intervienen en la presencia
de gérmenes en los alimentos.
El soporte nutritivo:
Los gérmenes sólo pueden desarrollarse en un soporte nutritivo.
En efecto, sin alimento no hay desarrollo posible, pero atención,
sobre una mesa de acero inoxidable ciertos microbios pueden sobrevivir,
a veces durante largo tiempo.
El tiempo:
Un simple chasquido de dedos no hará aumentar la población
microbiana de manera significativa, necesariamente hará falta tiempo.
Este último, aunque asociado imperativamente a otras condiciones
favorables de desarrollo, es ineludible. Se deberá controlar este
tiempo atendiendo a las fechas como las FLC o las FLUO.
La temperatura:
La experiencia demuestra que la temperatura es uno de los factores esenciales
del desarrollo microbiano.
La supervivencia y el crecimiento de una población microbiana reposan
sobre una cadena de reacciones químicas cuya velocidad es proporcional
a la temperatura, de ahí las consecuencias desfavorables para la
conservación de productos a temperaturas muy favorables (10°
a 55°C). Sepa que aumentando la temperatura, en cuanto se alcanza
la temperatura desfavorable para la supervivencia de un germen, su multiplicación
se detiene brutalmente, observándose un fenómeno de destrucción.
Por el contrario, disminuyendo las temperaturas, la velocidad de desarrollo
disminuye y se detiene a diferentes temperaturas según la familia
de gérmenes esté más o menos adaptada a soportar
el calor o el frío. En bajas temperaturas, se observa la detención
de toda multiplicación bacteriana a -10°C, la detención
de todas las multiplicaciones en el caso de los mohos a -12°C y para
las levaduras hay que descender hasta -18°C.
El agua:
Como todos los seres vivos, los microorganismos necesitan agua para desarrollarse.
Pero este agua debe estar a su disposición y no vinculada a las
moléculas de alimentos, azúcar, sal
Ésta se
define en términos de agua activa o Actived water = Aw.
Desde la noche de los tiempos este principio ha sido utilizado como medio
de conservación de los alimentos. Los alimentos desecados, como
la carne, el pescado
, permiten guardar durante varias semanas estos
productos con la única condición de que el entorno sea mantenido
seco. La salazón de las carnes y pescados y la adición de
azúcar en las frutas forman parte de este principio.
El grado de deshidratación de un alimento seleccionará una
serie de poblaciones diferentes.
El pH:
La acidez es un factor que influye sobre el desarrollo microbiano. A cada
escala de pH se asocia una población específica, así
el arte del fabricante consiste en utilizar esta particularidad asociada
a otros factores.
Al acidificar un alimento se constata que los gérmenes son más
sensibles a la acción del calor, como es el caso de las conservas,
pero también durante las cocciones normales, de ahí el interés
del vinagre, vino blanco, salsa de tomate
en ciertas preparaciones.
La sal, el azúcar:
Ya intervienen por su presencia en tanto que molécula, pero sobre
todo captando el agua libre, por consiguiente, disminuyendo el Aw. Ciertas
poblaciones microbianas resistirán mejor a estos medios, como en
las salazones o ciertas mermeladas poco azucaradas.
El oxígeno, las atmósferas modificadas:
Ciertos gérmenes necesitan oxígeno para desarrollarse, son
los aeróbicos. Para otros, la ausencia de oxígeno es necesaria,
son los anaeróbicos. Entre ambos extremos, algunos pueden tolerar
niveles de oxígeno variables y a veces muy bajos (los micro-aeróbicos).
Los gérmenes de la superficie de los alimentos son esencialmente
aeróbicos. En el centro de un plato de picadillo Parmentier, encontraremos
los anaeróbicos.
El sub-vacío y las atmósferas modificadas, al disminuir
de manera más o menos importante la presencia de oxígeno,
reducen esencialmente las floras putrefactoras de superficie. Las poblaciones
micro-aeróbicas pueden continuar multiplicándose debido
a que siempre existen restos de oxígeno. Se prolonga la vida económica
del producto, pero desde el punto de vista de la seguridad hay que gestionar
las floras anaeróbicas y/o micro-aeróbicas, por lo que es
necesario un control perfecto del tiempo y las temperaturas.
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