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HACCP (Hazard Analysis Critical Control Point) - Revista Profesional Cocina Colectiva

Frutas y verduras, los peligros potenciales
HACCP | Christian Delagoutte, Doctor Veterinario

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El hombre es un omnívoro, por lo que necesita, en su ración alimentaria, alimentos de origen animal, pero también vegetal. Como en todo, un justo equilibrio es imprescindible La campaña de información sobre la necesidad de comer al menos cinco frutas y verduras al día es oportuna.

Servir frutas y verduras, bajo formas diferentes, es, por consiguiente, para nosotros, una obligación. Pero, como en toda actividad, los peligros no dejan de existir.
En todo buen análisis de los peligros, vamos a identificarlos, valorarlos y contemplar las medidas de control mejores posible.

Peligros potenciales:
En la mente de muchos, el que se trate de un producto procedente de la agricultura, poco transformado o casi sin transformar, significa que no hay peligro. De hecho, esto no es verdad.
¿Qué peligros vamos a encontrar? La ventaja del enfoque HACCP no está en su originalidad sino en su aspecto sistemático. Es lógico evocar sucesivamente los peligros biológicos, los peligros químicos y los peligros físicos.

Peligros biológicos:
Es esencial guardar en la mente que los gérmenes, por sí mismos, aunque "atacan" las frutas y verduras no son directamente patógenos para los animales ni para los humanos. Ahora bien, atención, las sustancias químicas fabricadas por estos gérmenes, patógenos o no, por los vegetales, pueden generar toxinas y, más particularmente, micotoxinas (toxinas procedentes de los mohos en el sentido más amplio), y transmitir así enfermedades a veces muy graves. Casi podrían clasificarse entre los peligros químicos.
Los microorganismos peligrosos para el hombre procedentes de las frutas y verduras son únicamente contaminaciones cruzadas a partir del medio ambiente del cultivo. La tierra, primeramente, constituye un gran depósito de microorganismos. En esta tierra, vamos a encontrar un soporte mineral, pero sobre todo un soporte orgánico que brindará refugio para el crecimiento de una multitud de estos gérmenes.
Entre los más simpáticos, no es inútil mencionar algunos de origen telúrico, pero también fecal, animal o humano. Las Salmonelas, Listerias, Bacilos, Clostridrium, y Yersinia, Escherichia coli… son las que más pronto vienen a la mente de todos. Además de estas bacterias, los innumerables mohos del suelo y algunos virus, como los Norovirus procedentes de materias fecales humanas pueden también generar epidemias de gastroenteritis. Ocurre esto a veces con las frutas rojas manipuladas en malas condiciones de higiene.
Hay que tener siempre en la mente que todos estos gérmenes simpáticos se encuentran en la superficie de las frutas y verduras y no dentro. Las frutas y verduras que crecen en o sobre la tierra son las más expuestas.
¿Cómo llegan a esta situación? En una primera fase, tras la aportación de las deyecciones animales directamente en la frutas y verduras aéreas; en aquellas que crecen en la tierra, por depósito sobre y en el suelo. Esta presencia se debe a los pasos de animales o a la aportación humana de fertilizantes denominados naturales.
A toda esta contaminación inicial procedente del campo, se agregan contaminaciones humanas durante las manipulaciones, las de los equipos y las contaminaciones cruzadas entre verduras terreas y no terreas.

Peligros Químicos:
En nuestra sociedad, las frutas y verduras se cosechan generalmente bien y se conservan bien también, aunque puede ocurrir que ciertos vegetales se vean más o menos estropeados por mohos capaces de producir micotoxinas. La vigilancia es necesaria para seleccionar y lavar los productos.
Menciono algunas de estas toxinas y, entre paréntesis, los vegetales más a menudo incriminados.
Las aflatoxinas (maíz, cacahuetes, pistachos, higos, pimientos, cereales y productos a base de cereales), la ocratoxina (uva, cereales, café, cacao, frutas secas, especias,…), la patulina (productos derivados de la cadena de la manzana), la zearalenona (cereales y productos de malteado) y los tricotecenos (los cereales)…
Observemos que en un mismo grupo de toxinas, la toxicidad puede variar considerablemente de una toxina a otra.

Micotoxinas y riesgos para el consumidor
Podemos contaminarnos, directamente consumiendo un vegetal que tenga la toxina, pero también indirectamente, consumiendo productos transformados o de origen animal, ya que los animales pueden haber consumido alimentos de mala calidad.
En Europa, las exposiciónes a fuertes dosis son excepcionales, ya que se necesitaría que los vegetales estén muy contaminados, como ha ocurrido con las harinas en el siglo último. Se producen más bien contaminaciones escasas, aunque crónicas. Cabe notar que los llamados vegetalianos son, evidentemente, los más expuestos y esto en proporciones más importantes, con relación al resto de la población.
La toxicidad es variable (documento AFSSA). Algunas toxinas ejercen un poder hepatotóxico = peligro para el hígado (aflatoxinas), otros estrogénicos = disturbios hormonales y de la reproducción (zearalenona), inmuno/hematotóxicos = acción sobre la inmunidad y la sangre (patulina, tricotecenos, fumonisinas), dermonecrantes = peligro para la piel (tricotecenos), nefrotóxicos = peligro para el riñón (ocratoxina A). Algunas micotoxinas están reconocidas o son sospechosas de ser cancerígenas.
Atención, varias micotoxinas pueden estar presentes en el mismo producto o la misma ración alimentaria.

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