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HACCP (Hazard Analysis Critical Control Point) - Revista Profesional Cocina Colectiva

Métodos para una formación y sensibilización sobre la higiene
HACCP | Christian Delagoutte, Doctor Veterinario

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Cuando se efectúa un análisis de los peligros, si no se desea olvidar nada, para cada etapa hay que basarse en las 5 M (Medio, Material, Materia, Mano de obra y Métodos). La mano de obra se refiere esencialmente a la higiene de los atuendos y de las personas. El método toma en consideración los modos de gestión y de funcionamiento, así como una parte de las otras cuatro M. La buena aplicación del método depende, naturalmente, de los factores humanos.

De la materia, del material y de los locales perfectos no podrá salir nunca una comida perfecta si las diferentes personas implicadas no utilizan un mínimo de buenas prácticas de trabajo e higiene. Se ve claramente que la calidad de las comidas depende de las competencias de cada uno de los miembros del servicio de restauración. Esta competencia puede adquirirse mediante permanencia en el puesto de trabajo o mediante una formación adaptada. Esta formación consiste en una transferencia de los conocimientos. Incluso la experiencia en el puesto de trabajo sigue siempre, de manera diferente, una transferencia de conocimientos, a menudo en forma de consejos o ayuda... Se entiende claramente que para las 5 M, la formación es y será siempre una herramienta de progresión de los individuos y del grupo en el que evolucionan. Sin embargo, el mensaje comunicado debe ser entendido por todos los participantes. ¿Cómo formar y sensibilizar al personal? A menudo es la pregunta que se plantean los responsables de los servicios de los restaurantes y también los formadores. En este artículo, voy a seguir un poco la trama de las 5 M.

Los locales o el Medio
Antes de la formación, hay que comunicar el contenido, pero la primera cosa a la que los alumnos van a verse confrontados son los locales. Los locales, trátese de la cocina o de la sala de reunión, deben ser funcionales. Durante una formación en el terreno, la cocina debe ser agradable, espaciosa y estar bien equipada. El formador y los alumnos podrán así poner en práctica y comunicar correctamente. Durante una reunión en sala, tendremos las mismas exigencias; además, hay que considerar la posición de los participantes y del formador. El formador, que toma posesión de una sala de formación no debe olvidar que el acondicionamiento general de la pieza es el primer soporte de comunicación. La colocación del formador, de la pizarra, de la pantalla, de los participantes tiene una importancia vital, contribuyendo a facilitar la comunicación o a hacerla más difícil. El que debe hablar, el formador o un participante, debe ser visto por todos a quienes se dirige. Hay que plantearse las cuestiones: ¿Quién habla? ¿Será visto por los demás? ¿Podrá expresarse frente a ellos? De dónde viene la iluminación, los focos, dónde está la ventana, el que habla debe ser visto, el formador estará frente a la ventana... La disposición de los alumnos es también una indicación de la filosofía de la formación, para una escucha "escolar", las mesas estarán alineadas. Para poder hacer intercambios, la disposición en herradura, con el formador en medio es la mejor. Para una "producción" colectiva, las personas, incluido el formador, se situarán alrededor de una mesa redonda u oval. Al entrar, los participantes tendrán ya una primera impresión del desarrollo futuro de la formación, que a veces, es la buena. No debe olvidarse esto: el formador debe apropiarse del aula y de su disposición.

El Material
El material utilizado durante la formación debe también ser adaptado. Durante una formación en el "terreno", el formador debe poder disponer del material adaptado a sus intervenciones previstas, siendo el material eficiente, reciente y bueno. Todo ello es obvio, pero las sorpresas en la cocina en el momento de efectuar una demostración son a veces desagradables. Muy felizmente, durante una formación en sala, la informática constituye ahora una buena ayuda. Hay múltiples programas informáticos que permiten efectuar fácilmente las presentaciones, sobre todo si se recurre a un vídeoproyector. Las fotografías y vídeos digitales completan también nuestros recursos. Más comúnmente, las mesas, las sillas deben ser cómodas y estar disponibles en número suficiente. Deben preverse pausas...

Las personas
Hay que decirse que la formación sobre la higiene no debe considerarse como un curso cualquiera destinado a responder a una exigencia reglamentaria. Esto debe constituir para los alumnos la posibilidad de indicar y también de adquirir nuevos conocimientos, un nuevo buen hacer y saber hacer. Antes de la formación, es necesario indicar los conocimientos con relación al tema tratado, lo que permite adaptar el contenido a los diversos niveles e imperativos de las personas. Hay que plantearse siempre las preguntas siguientes: ¿Cuáles son las expectativas de los participantes y de la dirección? ¿Cuáles son sus conocimientos sobre el tema? Naturalmente, los ejecutivos observan los imperativos y solicitan al formador que intervenga sobre un tema muy concreto. Pero, las expectativas de los participantes deben también ser una de las preocupaciones del formador, quien debe informarse ante las personas o haciendo preguntas tales como: ¿Que espera usted de mi intervención? ¿Cuáles son las cuestiones que se plantea usted? Esto permitirá efectuar una síntesis entre lo que desea la dirección y lo que desean los participantes. Otro punto importante se refiere a los conocimientos previos y la experiencia de los participantes. Los conocimientos previos corresponden a lo que se exige para seguir la formación, como la participación a ciertos cursos, el pertenecer a cierta categoría de personal, disponer de un nivel de información sobre el tema...La experiencia corresponde al nivel efectivo de los participantes, expresándose en términos de conocimiento. Esto es lo que poseen, y en términos de práctica, es lo que las personas saben hacer. Al constituir los grupos, hay que tener en la mente los conocimientos de cada uno. Es esencial que los participantes tengan conocimientos bastante homogéneos con objeto de constituir grupos que también lo sean. La presentación puede así adaptarse a los niveles de cada uno. El formador debe implementar medios tales como ejercicios o puestas en situación con objeto de evaluar los conocimientos previos para no equivocarse de público. Un punto importantísimo es la motivación del personal. Para que una formación sea perfectamente lograda, es imprescindible que los participantes tengan verdaderamente ganas de hacer el curso. Los intercambios serán así más constructivos.

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