La ropa de trabajo
HACCP | Christian Delagoutte, Doctor Veterinario
PROTECCIÓN Y LAVANDERÍA
Si nos referimos a la historia de la ropa, los hombres la utilizaron
primero para protegerse de los rigores del clima. Luego, buscaron la manera
de conciliar la protección contra el clima con una adaptación
a las necesidades del trabajo. De igual forma, la ropa ha sido un medio
para reconocer la pertenencia a un grupo, siendo aún más
o menos el caso.
Dicha evolución se ha efectuado durante varios siglos y hasta principios
del siglo XX, las prendas de trabajo estaban diseñadas sobre todo
para proteger a las personas y sus prendas. Es importante recordar que
el agua corriente, los detergentes, las lavadoras, tal como las conocemos
en la actualidad, sólo se remontan a unos cincuenta años.
Lavar la ropa de diario era una tarea pesada, por lo tanto, era necesario
protegerla con ropa de trabajo. Esta última ha tenido y tiene múltiples
funciones: identifica la profesión de las personas, se adapta a
posibles manchas y se lavan con mayor facilidad utilizando productos de
la época. En el caso de los cocineros, la indumentaria blanca se
ha impuesto, casi como un uniforme, no sólo como un símbolo
de reconocimiento, sino porque las manchas de sangre y alimentos son fáciles
de limpiar. Paralelamente a la evolución del aspecto práctico
de las indumentarias, se ha comenzado a prestar un mayor interés
por la higiene. Se ha tenido conocimiento que los seres humanos transportan
microbios en su ropa, cuerpo y, sobre todo, en las manos. Era imperativo
limitar las posibles contaminaciones, por lo tanto, se han estipulado
medidas en cuanto a las prendas de vestir y la higiene personal. Dichas
medidas resultaban del sentido común, y como ocurre a menudo, fueron
estipuladas en las reglamentaciones.
Las obligaciones legales:
No se deben considerar los nuevos reglamentos como una revolución,
sino como la continuación de los antiguos textos. El reglamento
852/2004 sirve de marco común para las distintas actividades de
la industria agroalimentaria. De esta manera, cada actividad no cuenta
con un documento específico, sino con un mismo texto, común
a casi todos los sectores agroalimentarios. En el caso de efectuar precisiones,
éstas se efectúan en anexos. Para las producciones únicamente
de origen animal, existe el reglamento 853/2004, que no le atañe
a usted. Le indico diferentes obligaciones contenidas en el reglamento
852, en el Codex Alimentarius, y también como memoria en el decreto
ministerial del 29/09/1997 que ahora está sustituido por el 852.
¿Por qué ropa de trabajo?
Lo sabemos todos, un problema de higiene siempre empieza por la contaminación
de los alimentos. Debe permanentemente, tratar de limitar esta contaminación.
Nuestra ropa de diario transporta una gran cantidad de polvo con microbios
procedentes de la casa, la ciudad, los medios de transportes... Al entrar
en su establecimiento, tendrá que dejar, al máximo, esos
microbios en el vestuario con su ropa de diario. Lo primero que se debe
hacer es quitar la mayor cantidad de ropa de diario, en la medida de lo
posible, y/o cuando esto no es posible, recubrirla completamente con la
ropa de trabajo. Ninguna ropa de diario debe estar expuesta en una cocina.
La ropa de trabajo debe constituir un obstáculo, lo más
infranqueable posible, entre nuestro cuerpo, nuestra ropa de diario y
el entorno de trabajo de los alimentos. Alojamos naturalmente, sobre el
cuerpo y dentro del mismo, unos diez mil millardos de bacterias e incluso
virus. No podemos hacer nada contra esto, pero hay que saberlo, y tomar
el máximo de precauciones. La primera cosa que hay que hacer es
ducharse regularmente, limitamos así las cantidades de gérmenes
presentes en nuestro cuerpo. Luego la ropa de trabajo, cumpliendo su papel
de barrera, hará el resto. Por este motivo, las chaquetas y los
pantalones son obligatorios, pero no se debe olvidar el gorro, que debe
contener todos los cabellos, ni la máscara buconasal en los sectores
de preparaciones frías y, a veces, los guantes que hay que considerar
como accesorios. Los zapatos de trabajo también forman parte del
uniforme. Cumplen un doble papel, el de proteger a las personas contra
caídas de objetos pesados y eventuales deslizamientos. En sectores
muy húmedos, como en las zonas de lavado de platos, se preferirán
las botas antes que los zapatos. Los zapatos y las botas deben mantenerse
perfectamente limpios, sobre todo las suelas. Las grietas y los crampones
sucios son vectores de suciedad hacia las zonas de preparación.
Su higiene debe ser irreprochable.
La definición de los uniformes.
En su establecimiento, debe, en cada sector de actividad: recepción,
almacenamiento de las materias primas, preparaciones frías o calientes,
lavados, servicio
definir uniformes específicos. Esto es
más fácil de realizar en las estructuras importantes, ya
que la sectorización de los locales y las tareas están bien
definidas. En los pequeños establecimientos, hay que adaptar su
manera de vestirse según la actividad del momento. Una solución
sencilla puede ser llevar una blusa reservada a la recepción y
la manutención de los cartones, así como un delantal para
lavar los platos... Pero lo más importante en estas pequeñas
estructuras es la organización de trabajo en tiempo y espacio.
Cuando se contrata a una persona, es imprescindible comunicarle sobre
la definición de la ropa. Para los empleados ya presentes, existen
formaciones que sirven a explicar por qué la necesidad de ropa
adecuada, luego el personal directivo debe mostrar el ejemplo y controlar
la aplicación de estas obligaciones.
La adaptación de los locales y la formación de los empleados
Los vestuarios deben ser limpios, espaciosos, y estar ubicados en la entrada
del establecimiento con objeto de evitar dar marcha atrás. Aquí,
como en el resto de la cocina, hay que observar una separación
entre los sectores limpios y sucios. En los armarios, la ropa de diario
no debe estar en contacto con la ropa de trabajo, así como la ropa
de trabajo limpia y sucia. Se aconseja tener armarios específicos
para la ropa de trabajo limpia y para la sucia. También se debe
formar a los empleados en cuanto a la manera y el orden de poner su ropa
de trabajo. Así, si lleva una máscara, tiene que ponérsela
antes de la carlota, y la carlota antes de lavarse las manos, que se efectúa
antes de ponerse los guantes y/o manipular los alimentos
Vestido
con su ropa de trabajo, el personal debe tener acceso directo a los lugares
de trabajo para no contaminarse al pasar por una sala, oficinas, o al
exterior de los edificios. Cuidado con los fumadores que salen fuera de
la cocina, durante la pausa, con la ropa y el calzado de trabajo, para
respirar alquitrán. Luego, van directamente a la cocina. Por suerte,
es un caso raro, pero existe. Pongo enfásis sobre la utilización
de los paños. Sólo se deben utilizar paños para coger
platos calientes y no para el secado de materiales, de las manos, ni del
suelo, cuando el cocinero se agacha con un paño sujeto en el cinturón
del delantal. Hace poco, vio a un empleado de prácticas, procedente
de una escuela de cocina, que llevaba tal paño. Todavía
hacen falta esfuerzos de pedagogía en ciertas escuelas profesionales.
Para el secado, existen raspadores limpios o bayeta de papel de uso único.
El mantenimiento de la ropa
La ropa debe estar perfectamente mantenida y limpia. Se deberá
controlar que no hay rasgones o manchas al ponérsela. Se debe aplicar
el mismo control, que se trate de un lavado interno o de un lavado efectuado
por una empresa. Se puede considerar ropa de uso único. Esta ropa
debe ser perfectamente adaptada a los diferentes puestos de trabajo. Como
la ropa clásica, no deben ser una fuente de contaminación
de los alimentos.
Ropa y seguridad
En cuanto a los alimentos, la ropa no debe constituir una fuente de contaminación.
De igual forma para las personas. La ropa debe protegerle del frío,
para eso, son ideales los chalecos que lleva bajo las chaquetas o blusas
de trabajo. Igualmente, con respecto al calor, chaquetas de tejido que
se cruzan delante del cuerpo constituyen soluciones interesantes, pues
tienen varias capas de protección.
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