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HACCP (Hazard Analysis Critical Control Point) - Revista Profesional Cocina Colectiva

Gestión de los productos más sensibles
HACCP | Christian Delagoutte, Doctor Veterinario

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En este artículo, voy a evocar las condiciones que influyen en el desarrollo microbiano, las causas de que un alimento pueda convertirse en potencialmente peligroso, los alimentos que hay que vigilar especialmente, y las principales medidas de control.

La palabra clave del novísimo enfoque reglamentario es la seguridad alimentaria. La seguridad de los productos alimentarios se refiere a la presencia de los peligros vinculados a los alimentos en el momento de ser consumidos (ingestión por el consumidor). Su definición en la norma ISO 22000 (2005) es la siguiente: "Concepto que implica que un producto alimentario no cause daños al consumidor cuando se prepara y/o ingiere según el uso previsto." "La preocupación principal del profesional consiste en que los productos puestos bajo su responsabilidad no puedan provocar ningún daño al consumidor. En el marco de la seguridad alimenticia, todas las actividades deberán efectuarse de manera que los peligros potenciales estén y permanezcan a niveles aceptables. El principal peligro que viene a la mente de todos está representado por los micro-organismos, incluso si no hay que ignorar los peligros físicos y químicos. Parece evidente considerar y definir los productos sensibles como los que presenten mayores riesgos (de probabilidad o mala suerte) de que contengan estos peligros biológicos que pueden resultar nefastos para la salud.

LAS CONDICIONES DEL DESARROLLO MICROBIANO
Hay varios factores que impactan el desarrollo de los micro-organismos. Se trata del soporte nutritivo, del tiempo, de la temperatura, de la presencia de agua disponible (Aw), de la presencia o ausencia de oxígeno, de la sal, del azúcar y del pH (acidez o no)... Dentro de los límites de las condiciones de desarrollo posible de los microorganismos y para cada nivel especial, sea de temperatura, Aw, pH..., siempre tendremos microorganismos, pero se tratará de poblaciones diferentes en calidad y cantidad. Es necesario recordar que cada condición particular del medio (temperatura, oxígeno, Aw, pH,...) va a favorecer ciertas familias de gérmenes en detrimento de otros. Este fenómeno lo conocen bien los profesionales de la fermentación como los chacineros, panaderos, queseros, productores de bebidas... Recordemos los principales factores que interfieren en la presencia de gérmenes en los alimentos.

El soporte nutritivo. Los gérmenes no pueden desarrollarse sin soporte nutritivo, es decir un alimento. En efecto, si no hay alimento, no hay desarrollo posible, pero atención, en una mesa de acero inoxidable, podrán sobrevivir ciertos microbios más o menos largo tiempo.

El tiempo.
Si se siembra leche con fermentos lácticos para transformarla en yogur, es necesario un plazo de unas horas antes de obtener el producto deseado. En un alimento, si las condiciones permiten un desarrollo, habrá que gestionar las diferentes fechas como la F.L.C., pero también los tiempos de espera a temperaturas ambientes, que son muy favorables.

La temperatura. Se observa que la temperatura es uno de los puntos esenciales en lo que se refiere al control del desarrollo microbiano. La vida y la multiplicación de un microbio se basan en una sucesión de reacciones químicas cuya velocidad depende de la temperatura. Para una misma población, el tiempo de duplicación disminuye con el incremento de la temperatura, de donde se deduce un aumento rápido de la población inicial. Pero, debe saberse que al aumentar la temperatura, la multiplicación se detiene brutalmente en cuanto se alcanza la temperatura desfavorable para la supervivencia del gérmen. Disminuyendo las temperaturas, la velocidad de desarrollo microbiano disminuye y se detiene a temperaturas diferentes, según que la familia de gérmenes esté más o menos bien adaptada a soportar el calor o el frío. A bajas temperaturas, se observa la parada de todas las multiplicaciones bacterianas a - 10 °C, la parada de todas las multiplicaciones para los mohos a - 12 °C y, para las levaduras, hay que descender hasta - 18 °C. Cada nivel de temperatura va a seleccionar una población especial de gérmenes: los termófilos se desarrollan esencialmente entre 30° y 60 °C, los mesófilos esencialmente entre 5° y 45 °C y los gérmenes psicrófilos esencialmente entre - 5° y 30 °C.

El agua. Como todos los seres vivos, los micro-organismos necesitan agua para desarrollarse. Pero esta agua debe estar a su disposición y no vinculada a las moléculas de los alimentos, azúcar, sal... Este aspecto se define bajo el término de agua activa o Actived water = Aw. Sin saberlo, nuestros lejanos antepasados habían utilizado durante mucho tiempo este principio como medio de conservación de los alimentos. Los alimentos secos, como la carne, el pescado... permitían guardar, durante varias semanas, estos productos bajo la simple condición de que el entorno seco estuviera mantenido. El salado de las carnes y pescados, y la agregación de azúcar en las frutas recogen en parte este principio. El grado de la deshidratación de un alimento va a seleccionar una serie de poblaciones diferentes. A las bacterias les gustan los alimentos bastante ricos en agua, las levaduras son intermedias, y los mohos son los últimos microorganismos en poder desarrollarse durante la deshidratación de un alimento. La "flor" de un buen salchichón seco está constituida normalmente por mohos y no harina como se observa a veces.

El pH. La acidez es un factor que influye en el desarrollo microbiano. A cada nivel de pH, una población específica será seleccionada, por lo que el arte del fabricante consiste en utilizar esta particularidad asociada a los demás factores. Acidificando un alimento se observa que los gérmenes son más sensibles a la acción del calor, como ocurre con la fabricación de conservas, pero también durante las cocciones normales, de ahí viene el interés del vinagre, del vino blanco, de la salsa de tomate... en las preparaciones.

La sal, el azúcar, intervienen modificando la presión osmótica del medio, y también captando el agua libre, es decir disminuyendo el Aw. La resistencia de un microbio a la sal depende de la temperatura y de la concentración de la salmuera.

El oxígeno, las atmósferas modificadas. Para desarrollarse, ciertos gérmenes necesitan oxígeno, son los aerobios. Otros, los anaerobios, exigen ausencia de oxígeno. Entre estos dos extremos, algunos van a tolerar ciertos niveles de oxígeno variables y a veces muy bajos (los aeroanaerobios). Los gérmenes de superficie son esencialmente aerobios, en profundidad de la masa de un alimento encontramos los anaerobios. En la industria agroalimentaria, para aumentar la duración de conservación de los alimentos, se ha puesto a punto el sistema bajo vacío, y las atmósferas modificadas que contienen proporciones variables y según el tipo de alimentos, gas carbónico, oxígeno y/o nitrógeno. Pero, atención, el vacío nunca es perfecto, ya que el oxígeno se libera del producto, así como el gas carbónico procedente del metabolismo de los gérmenes presentes, por lo que tenemos una atmósfera que permite el desarrollo de los gérmenes microaerobios. Vamos a disminuir así la microflora putrefaciente superficial y aerobia, pero no los anaerobios, que se verán favorecidos. Se prolonga la duración de vida de un producto, pero de un punto de vista higiénico, hay que administrar las floras anaerobias y/o aeroanaerobias, es decir es necesario controlar perfectamente el tiempo y las temperaturas. Otro punto importante, si se calienta un alimento en vacío, el paso al estado de vapor tiene lugar hacia 60 a 65 °C, en cuyo caso no tendremos ciertamente esterilización, antes bien una pasteurización hipotética, es decir que hay que poner atención a la calidad de las materias primas durante la cocción en vacío.

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